“Caminábamos” hacia Teruel

por Quique Salgado

IMAG0635Tras un trecho del camino habíamos decidido, con placer, compartir unas horas con un alumno y amigo nuestro, Pedro, entusiasta de la Bioconstrucción y a la que él ni siquiera la denomina así, la llama CONSTRUCCIÓN, porque dice que eso es la construcción y ninguna otra cosa. Nos quiso dar un homenaje y nos condujo al enorme privilegio de conocer a una de esas personas, que merece  la pena conocer.

Pepe es bien conocido por su manera de trabajar, en Burbáguena (Zaragoza) y sus alrededores. Es enjuto, de cuerpo fibroso, piel curtida pero perfecta y sobre todo unos ojos, una mirada profunda e inquisidora y llena de amor y comprensión.

Nos cautivó al instante, con ella y su manera de pensar. Es una de esas rara avis que existen por esos mundos olvidados de: “lo conocido, lo publicitado, lo escrito en esos periódicos que miran más allá de lo importante, lo realmente importante, este otro tipo de vivencias”. Pepe es auténtico; esencia pura de lo que ha de venir, pero que ya fue. Protagonista de un pasado, lejano ya, aunque sólo por la percepción actual del tiempo, y protagonista actual, muy actual por sus conocimientos y por la calidad humana que atesora.images

Pepe, está indisolublemente unido con la tierra a la que considera su “madre”; tiene un magnífico huerto, muy vivo, en el cual no utiliza ni un solo fertilizante químico ni pesticida; además él sabe de qué manera asociar unas especies con otras para su cultivo: enormes calabazas, coles, lechugas, tomates…Pepe no sabe lo que es la Permacultura, él  es Permacultura. Cuando ve un gusanito en una manzana, con extremo cuidado y sacando su navaja, recorta esa parte y se come el resto. Guiña un ojo, con una sonrisa maravillosa y una dentadura impropia de sus ya setenta años, y nos dice: “Está seguro que no tiene pesticidas ni porquerías”, mientras deposita el trozo con el gusano en una esquina.

Pepe tiene un amplio rincón de su huerta dedicado al adobe, su querido adobe.  IMAG0632Grandes  montones de ladrillos secando, perfectamente alineados y casi  “a plomada” colocados, nos contemplan. Con enorme cuidado los ha coronado de tejadillos de cañizo, sobre el cual ha colocado, en forma de pirámide, tierra arcillosa y pedregosa para protegerlos del frio y la lluvia. Nos enseña el proceso y el lugar donde junta esa tierra con otra más arcillosa y tras cubrirla con paja sacada del trillo, elabora la masa con su pisada firme y sabia. El proceso continúa con el llenado de moldes de madera, muy bien elaborados, de la masa conseguida y un aplastado para llegar al nivel del molde….

Este maestro y artesano de la construcción ha construido durante toda la vida. Mostrándonos los tapiales de su pueblo, nos explica con la sabiduría propia de la experiencia, como fue elaborado, paño a paño, cada tapia.  Reseña sus aristadas esquinas, reforzadas en yeso con piedras y arenas, que se mantienen incólumes al cabo de sus más de trescientos años.

 

Después, nos muestra una casa familiar que está arreglando, casi reconstruyendo. Cómo coloca vigas nuevas,  cómo forra las paredes de algunas habitaciones con ladrillos nuevos de adobe en dos hiladas contrapeadas para su mayor eficiencia térmica. Y nos enseña una fachada de diez años ya, realizada como no habíamos visto antes en exteriores, con yeso y con una capa de éste con arcilla para darle color;  a él no le gustan las pinturas enlatadas ni productos químicos que puedan haber causado daño en su elaboración. Nos coIMAG0636menta que si la primera capa de yeso puro hubiese ya ido con arcilla aún sería más impermeable; y ahora lo es. Nos enseña los sacos de arcilla que él mismo va a recoger de las proximidades, saca un terrón y lo rompe entre sus fuertes manos, es del color rojizo. Se lleva un trozo a la boca y con una sonrisa, lo mastica mientras alaba sus virtudes  para el Intestino.

Maravillosa jornada con Pepe de Burbáguena y amigos, que termina con una despedida en la que tras agradecerle de forma respetuosa y cariñosa sus conocimientos y atenciones (el coche lleno de tomates, pimientos, patatas y lechugas) nos transmite que la mejor forma de agradecérselo es seguir construyendo con la tierra.

Directo al corazón.

 

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